12 Consejos para defender tu piel contra contaminaciónes

La polución o contaminación atmosférica representa uno de los principales problemas que enfrenta la humanidad a día de hoy. Más de la mitad de la población mundial vive en entornos urbanos, lo que favorece la emisión de gases tóxicos que van a parar al aire que nos rodea.

La contaminación del aire que respiramos a diario tiene efectos muy importantes, muchas veces irreversibles, en nuestro cuerpo. Desde problemas respiratorios, oculares, dermatológicos, de reproducción, entre otros a el empeoramiento de enfermedades crónicas. A pesar de ello, mucha gente desconoce que la contaminación es uno de los peores enemigos de nuestra piel.

¿Por qué se contamina el aire que respiramos?

Básicamente los componentes del aire que respiramos a diario son nitrógeno, oxígeno y dióxido de carbono, luego un porcentaje muy pequeño de su composición lo ocupan otros gases inertes y vapor de agua. La contaminación proviene principalmente de la adición a la mezcla anterior de monóxido de carbono, y óxidos de nitrógeno, azufre y ozono. Son varias las fuentes que producen estos desechos químicos, pero la principal es la quema de combustible fósil: es decir los hidrocarburos. Las emisiones de vehículos, maquinarias y fábricas son los principales responsables de contaminar el aire que respiramos.

7 efectos nocivos de la contaminación en la piel humana:
  1. Disminución de las vitaminas C y E de la superficie cutánea. Ambas sustancias son conocidas como antioxidantes naturales necesarios para una buena apariencia.
  2. Aumento del exceso de sebo, que es la grasa natural producida por la piel, o bien disminución de su producción, lo que conlleva a estados extremos de oleosidad o resequedad.
  3. Aumento del riesgo a sufrir enfermedades cutáneas como eczemas, dermatitis, seborreas, soriasis, rosáceas y acné.
  4. Aparición de diversos tipos de manchas.
  5. Aceleración del envejecimiento Poros obstruidos. Aparición de granos.
  6. Tono apagado, la piel se vuelve gris o parda.
  7. Envejecimiento prematuro debido al aumento de la producción de radicales libres y la disminución de la producción de colágeno, favoreciendo la aparición de arrugas prematuras y pérdidas de firmeza y contorno de la piel del rostro.
La Academia Española de Dermatología y Venerología AEDV afirma que la contaminación triplica la aparición de eczemas por contacto y dermatitis atópicas

woman with enlarged skin issues

Los componentes más contaminantes que se encuentran en el aire son:

  • Monóxido de carbono: produce carencia de oxígeno en los tejidos.
  • Dióxido de azufre: provoca irritación y sensibilidad en la piel.
  • Ozono: es responsable de la mayoría de las irritaciones sin razón aparente.
Los rayos UVB y UVA: amenazas constantes y posiblemente letales

La capa de ozono es la responsable de bloquear en su mayoría los rayos ultravioleta UVA y UVB, pero la misma contaminación de la que hablamos la ha debilitado, incluso desvanecido, agravando el problema de daño sobre la piel.

Si ya había que luchar contra los gases contaminantes que obstruyen, marchitan, resecan y enferman el órgano más extenso de nuestro cuerpo, ahora debemos añadir la preocupación de la radiación ultravioleta.

La American Cancer Society identifica 3 tipos de rayos ultravioleta (UV)

    • Los rayos UVA: envejecen las células y podrían dañar su ADN. Se asocian directamente con el envejecimiento cutáneo y aumentan el riesgo de padecer alguno de los tipos de cáncer de piel.
    • Los rayos UVB: son los responsables de causar quemaduras o insolaciones, destrozan el ADN de la piel, por lo que son acusados de ser uno de los principales causantes de cáncer.
    • Los rayos UVC: son los más potentes, pero afortunadamente aún no penetran nuestra atmósfera.

La incidencia de los rayos UV sobre la superficie terrestre y la piel, depende de varios factores como la hora del día, la estación del año, la latitud y la altitud, la condición de nubosidad y los reflejos en otras superficies (aguas, nieve, pavimento, etc).

woman applying sunscreen on thigh

Un día nublado no es garantía de protección contra la radiación ultravioleta. El 60% de los rayos UV traspasan las nubes con facilidad provocando los mismos efectos sobre la piel que en un día despejado.
¿Cómo proteger tu piel de los efectos de la contaminación?

Para lograr una protección integral de la piel frente a la polución atmosférica, es necesario atacar las amenazas desde dentro y fuera de nuestro cuerpo. No olvidemos que somos nosotros mismos los que producimos las sustancias más valiosas para nutrir la principal barrera que separa nuestro organismo del mundo exterior: la piel. Si bien las barreras físicas y químicas son necesarias para una protección efectiva, si el mismo cuerpo se encuentra obstruido para producir sustancias como un sebo de calidad, un sudor sano sin apenas olor, vitaminas, antioxidantes y demás sustancias esenciales, poca cosa se hará actuando solo desde afuera.

¿Entonces existe solución?

Sigue leyendo para encontrar los mejores consejos integrales para proteger tu piel de la contaminación.

La protección de la piel comienza por dentro:

Nuestro cuerpo produce las mejores sustancias para defender la piel contra la contaminación.

Nutrirse adecuadamente para producir las sustancias necesarias es una cuestión que debe establecerse como hábito y no como moda.

1. Aliméntate correctamente:

Como bien sabes, un consumo correcto de vitaminas, minerales, grasas y proteínas ayuda a mantener todo tu cuerpo en buen estado. Hasta hace muy poco lo que no se conocía era la increíble acción protectora y reparadora de los antioxidantes sobre el envejecimiento de las células de todo el organismo.

Los antioxidantes son moléculas que evitan y retrasan la oxidación de las células que componen cada órgano del cuerpo, no solo de la piel. Combaten principalmente a los radicales libres, que son átomos que cuentan con un electrón sin pareja, lo que los convierte en partículas reactivas e inestables. Los radicales libres son producidos durante la metabolización de los alimentos, pero también están presentes en el aire contaminados.

Entre los alimentos con mayor contenido de antioxidantes se encuentran: las bayas, el brócoli, los frutos secos, el té verde, los tomates, el chocolate amargo, las zanahorias y las uvas.

woman drinking with green smoothie

2. Hidratación adecuada:

El agua y los líquidos que bebes durante el día arrastran todas las impurezas de tu cuerpo que son expulsadas a través de la respiración, la orina, las heces y el sudor, además estos líquidos mantienen hidratado todo tu organismo para que cada órgano cumpla su función vital. Bebe al menos 2 litros y medio de líquidos al día, al menos que tu médico te haya recomendado lo contrario. Cuídate de las bebidas con azúcar.

3. Ejercicio físico:

Sudar las toxinas que produce el organismo a través de la piel es un tratamiento purificante. Hacer ejercicio físico no solo mejora el estado general de los músculos y los huesos, sino que purifica la piel.

4. Mantén el estrés a raya: 

Dormir de 7 a 8 horas cada día y practicar actividades relajantes, como el yoga y la meditación, favorece el estado de la piel al ayudarla a oxigenarse con un mejor control de la respiración.

…Y continúa por fuera:

5. Limpieza diaria:

Es el primer paso para eliminar las partículas de gases tóxicos, polvo y suciedad que se adhieren a tu piel. Esta mezcla de contaminantes, unido a la producción natural de células muertas y grasa o sebo, produce una especie de engrudo que obstruye los poros.

Desde los jabones especiales, orgánicos y naturales, pasando por las cremas desmaquillantes y las revolucionarias aguas micelares, existe una enorme gama de productos para una limpieza correcta de los distintos tipos de piel, ya sean estas reactivas, sensibles, normales, grasas, secas o con problemas específicos. Se recomienda limpiar la piel dos veces al día: mañana y noche.

6. Exfoliación: 

Es una especie de limpieza profunda de la piel que se realiza con alguna sustancia que “arrastre” las partículas de suciedad y células muertas, también llamadas corneocitos, de la capa más superficial de la piel: la epidermis.  

Existen 2 tipos de exfoliantes:

Químicos: deben ser aplicados por expertos y profesionales ya que su función es provocar la descamación de los corneocitos. Se suelen utilizar ácidos orgánicos como el ácido glicólico y láctico y otras sustancias específicas. Una exfoliación química se suele conocer también con el nombre de peeling.

Mecánicos: desprenden las células muertas y la suciedad a través de su aplicación con un suave masaje superficial. Aunque existen varios tipos, los huesos de frutos triturados y pulverizados son el ingrediente principal de los exfoliantes o scrubs de venta comercial o para uso en casa. Se recomienda una frecuencia semanal de uso en pieles sanas.

body scrub

7. Hidratación y Nutrición: 

Aunque ambas acciones parecen iguales, no lo son. Cada una representa una función específica.

  • Hidratar significa reestablecer y mantener el nivel de agua en la piel. Cuando el nivel de agua de la capa córnea de la piel baja más de un 10%, se considera que la piel se encuentra deshidratada.
  • Nutrir, por el contrario, significa proporcionar los “alimentos” necesarios a la piel. Así, cuando hidratamos le damos de beber a la piel, y cuando la nutrimos, le damos de comer.
Binomio Perfecto: HIDRATACIÓN con cremas para el día + NUTRICIÓN con cremas y productos específicos para la noche.

Los serums, o sueros son productos específicos, sin aceites, petrolatos ni grasas,  de textura ligera y con acción específica sobre cada tipo de piel. Forman el complemento perfecto al binomio anterior de hidratación + nutrición.  En nuestro post titulado “El poder de los sueros para la piel te contamos más acerca de ellos.

8. Protección Solar y Vitamina D: 

Como explicamos anteriormente en el apartado de la radiación ultravioleta, la protección solar es indispensable para mantener una piel sana y de buena apariencia.

Paradójicamente el exceso de protección solar produce deficiencia de Vitamina D, necesaria para la regeneración ósea a través de la asimilación del calcio y relacionada curiosamente con algunos problemas anímicos y de la piel. La radiación solar es la responsable de que nuestro cuerpo produzca esta vitamina, la única que no se obtiene solo de los alimentos que consumimos.

Utilizar un bloqueador solar de protección solar SPF por encima de 30, es suficiente para las personas que no suelen exponerse por mucho tiempo al sol. Si tu trabajo consiste en estar todo el día al aire libre, debes aplicar un protector con SPF+50.

Se recomienda tomar algún suplemento de vitamina D en algunas épocas del año para sustituir lo que el cuerpo no puede producir por sí mismo.

9. Utiliza un maquillaje de gama media – alta:

Todos sabemos el beneficio anímico que aporta disimular nuestras imperfecciones con el maquillaje, pero pocas personas otorgan importancia a la calidad de los productos que ponen casi a diario en su piel para salir a la calle y “reaccionar” con la contaminación ambiental.

Utilizar un maquillaje de gama media – alta, de marca reconocida y/o responsable puede aportar más beneficios de los que parece. Las casas que utilizan materiales y químicos de calidad en la elaboración de sus productos, refuerzan el valor de los mismos añadiendo ingredientes extraordinarios y específicos que, además de cumplir con la función de disimular imperfecciones o resaltar atributos, nutren, protegen, hidratan, humectan y benefician la piel.

Por el contrario, un maquillaje de mala calidad puede multiplicar los riesgos a los que la contaminación ambiental ya te expone. Ten cuidado al elegir tu maquillaje.

10. Tratamientos específicos: 

Toda piel es diferente y tiene necesidades muy particulares.

Acudir a un profesional estético y/o médico para que nos aconsejen de tratamientos específicos según sea nuestro caso es un enorme gesto de amor y dedicación a nosotros mismos.

Existen tratamientos específicos anti-polución que se encargan de renovar las capas más superficiales de la piel y establecen una barrera natural de protección. Consulta un profesional médico estético para tu caso en particular.

11. No te olvides de los labios y el contorno de tus ojos:

Muchas veces cometemos el error de utilizar el mismo producto para toda la piel. ¿Quién no se ha puesto hidratante corporal en las mejillas alguna vez? Pues bien, si esto se transforma en un hábito podemos estar creando un problema a futuro.

Así como el cutis necesita cuidados específicos distintos al escote, la piel de las piernas brazos y resto del cuerpo, los labios y el contorno de ojos constituyen zonas de cuidado especial y único.

Procura usar labiales y brillos con protección solar e hidratantes. Y sobre todo presta mucha atención a la zona más delicada de tu rostro: el contorno de tus ojos. La piel que recubre esta delicada área carece de glándulas sebáceas y es pobre en colágeno y elastina. Además, suele sufrir fácilmente de problemas circulatorios, de ahí que se formen con facilidad bultos, ojeras y bolsas.

12. Adopta un estilo de vida sano: 

En mayor o menor medida todos somos responsables del medio que nos rodea. Utilizar el transporte público, andar en trayectos cortos o usar la bicicleta cuando sea posible, contribuye a minimizar las emisiones de dióxido de carbono. Utilizar prendas orgánicas como el algodón o el lino, en vez de telas sintéticas, al igual que reducir el consumo de plásticos (botes, bolsas, envoltorios) y sustituirlo por materiales menos contaminantes como las telas, el vidrio, y el cartón, favorece el reciclaje y el ahorro de energía y en consecuencia la actividad de las fábricas de materiales contaminantes. Todos son pequeños gestos que serán agradecidos por el planeta y por tu piel.