Acné severo ¿Tiene solución?

Woman squeezing out pimple

El acné es una enfermedad de la piel que se caracteriza por provocar lesiones en forma de granos, comedones, puntos negros, espinillas o incluso quistes, en los poros foliculares, es decir, los orificios donde nacen los vellos. 

Esta incómoda afección dérmica aparece con mayor frecuencia en la piel del rostro, pero puede extenderse a varias zonas del cuerpo como cuello, hombros, espalda, pecho e incluso, en los casos más raros, en las ingles y los glúteos. Igualmente, el acné se relaciona con la etapa de la adolescencia, ya que el factor hormonal es uno de los principales causantes de su aparición. Sin embargo, se puede manifestar a cualquier edad o etapa de la vida donde se presente un desorden hormonal (como embarazo, menopausia, o incluso la alteración endocrina por la ingestión de tratamientos farmacológicos), manifestándose en cada etapa con unas características muy particulares.

El acné se presenta con más frecuencia en la piel del rostro. Sin embargo, puede extenderse otras zonas del cuerpo como cuello, hombros, pecho e incluso glúteos e ingles

El diario El Universal de México, afirma que el 9.4% de la población mundial sufre de acné y que un 12% de las mujeres pueden sufrirlo hasta los 45 años, mientras que solo un 5% de los hombres presentarlo hasta esas edades.

La mayoría de los procesos acnéicos desaparecen cuando se elimina el factor alterador endocrino. En los casos de acné por estrés, sucede lo mismo. Una vez pasado el período en cuestión, la piel vuelve a regular sus secreciones y el proceso de cicatrización deja de ser interrumpido por nuevos brotes. No obstante, existen casos muy puntuales donde el acné lejos de mejorar o estancarse, parece empeorar al punto de desarrollar lesiones realmente importantes que dejan cicatrices severas (siempre que logre cerrarse la lesión) y muchas marcas en la autoestima del afectado. Es el denominado acné severo.

¿Qué es el acné severo?

Conocido con diversos nombres como acné quístico, nodular o severo, es la representación más terrible de esta afección cutánea. Aún dentro de su propia denominación, el acné severo presenta diversos grados según las lesiones. Los bultos suelen producirse muy profundamente bajo la piel, generalmente sin salida puntual para las células que van descomponiéndose y formando el pus. Generan mucho dolor, una gran inflamación en la zona y mucha rojez. 

El acné severo, se relaciona con los grados III y IV de la escala de clasificación según las lesiones. Los expertos clasifican el acné en 4 tipos, asignando un grado a cada uno dependiendo de la gravedad de las lesiones que se produzcan. Aquí los describimos brevemente:

  • Acné de grado 0 o preacné: dilatación de los poros foliculares, piel grasa y comedones aislados.
  • Acné de grado I, leve o comedoniano: lesiones no inflamatorias con comedones abiertos o cerrados.
  • Acné de grado II, moderado o pápulo postuloso: aparecen pápulas pápulas y pústulas, lesiones evolutivas de los comedones con profundidad variable, contenido purulento y que pueden presentar escozor y dolor.
  • Acné de grado III, grave o pústulo-nodular: aparecen numerosas pápulas y pústulas que evolucionan a nódulos y quistes (bultos dolorosos, más profundos, con o sin canal de drenaje del contenido celular descompuesto), con inflamación importante de la zona dérmica adyacente y con posibilidad de extenderse a cuello, pecho y espalda.
  • Acné de grado IV o muy grave: nódulos quísticos que no maduran o secan, produciendo inflamaciones muy graves que dejan cicatrices permanentes en la piel.

Illustration of the different stages of acne

El acné puede llegar a tener consecuencias mucho más allá de las cicatrices y marcas en la piel. Según el diario Las Provincias, entre los jóvenes las consecuencias sicológicas son mucho más severas y profundas, pudiendo ocasionar en algunos casos depresión, ansiedad o incluso fobia social.

¿Cómo puedo saber cuál es el tipo de acné que padezco?

A pesar de que las lesiones son fácilmente identificables por sus características, lo más recomendable es que sea aun profesional en dermatología quien lo diagnostique para que pueda recetar el tratamiento y las pautas necesarias para conseguir una mejoría.

Como se explicó anteriormente, el acné es una enfermedad tremendamente relacionada con problemas hormonales, pero existen otros factores internos como el componente genético, y externos como la alimentación, los hábitos de vida y el estrés, que influyen directamente en la aparición de las lesiones. Es por esto que, para obtener un diagnóstico acertado, lo más recomendable es acudir a un profesional que valore el cuadro de manera integral, tomando en cuenta las variables internas y externas.

7 mitos y verdades sobre el acné

Muchas son las creencias populares que se han extendido sobre el acné y sus lesiones. Afortunadamente, la industria médica y la farmacológica han conseguido grandes avances para controlar y disminuir las consecuencias de esta desagradable afección.  Aquí te dejamos los mitos más conocidos: 

  1. El acné es una cuestión de adolescentes. Falso. Tal como comentamos anteriormente, el acné tiene como factor de gran peso el equilibrio hormonal, y éste se ve alterado durante diversas etapas de la vida como el embarazo, la menopausia o los períodos puntuales donde se tomen medicamentos que afecten el sistema endocrino. 
  2. El chocolate y las frituras producen brotes. Falso. No existe ningún estudio o evidencia médica que certifique esa afirmación. Sin embargo, una alimentación saludable y rica en frutas, verduras y agua, permitirá que el organismo se depure y pueda lucir una piel más bonita.
    No existe evidencia científica que confirme que el consumo de chocolate, frituras y otras grasas sea un factor determinante en la aparición del acné
  3. El acné desaparece solo. Verdad a medias. Si es cierto que, al eliminar el factor alterador como las hormonas desequilibradas o el estrés, las lesiones suelen mejorar y podrían llegar a desaparecer, es necesario que la piel con tendencia acneica se mantenga siempre al margen de agentes que puedan provocar la aparición de nuevos brotes. La limpieza adecuada y no excesiva, así como la utilización de los cosméticos apropiados, son indispensables para mantener a raya nuevos brotes o recaídas.
  4. Exfoliarte con mayor frecuencia o lavar la cara con cepillos y esponjas faciales reduce el acné. Falso. En realidad, lo que puedes provocar es un efecto contrario al estimular la secreción de grasa en mayor cantidad. Mientras más lavas la cara, más propensión tendrás a resecarla y más trabajará la piel para producir el sebo que la mantenga hidratada.
  5. Extraer un grano hace que desaparezca. Verdad a medias. Solo un profesional sabe cómo extraer las lesiones, si es que estas lo permiten. Los nódulos y los quistes suelen no tener canal de drenaje y al forzar la salida del material descompuesto solo consigues extender la infección y la inflamación. Ten mucho cuidado con ello.
  6. El maquillaje produce acné. Verdad a medias. Todo depende de la calidad y el origen de tu maquillaje. Existen marcas especializadas en este tipo de productos, con ingredientes no comedogénicos, e incluso con activos utilizados en tratamientos antiacné como el ácido salicílico o el peróxido de benzoilo, que actúan sobre las lesiones mientras ofrecen cobertura diaria.
  7. El sol seca los granos. Tremendamente falso. Quizás el origen de este mito proviene de la falsa sensación de limpieza y uniformidad de la piel que se presenta después de las vacaciones de verano, por ejemplo. Al haberse expuesto al sol, la primera capa de la piel se hace más gruesa y esconde bajo ella las lesiones anteriores. Esto puede provocar un rebrote cuando la piel vuelva a regenerarse. La piel debe protegerse del sol, y la piel con tendencia acnéica aún más.

En Vine Vera hemos dedicado un post entero al cuidado de la piel con la exposición solar. Te invitamos a leerlo para saber cómo afectan los rayos ultravioleta sobre tu piel acnéica y por qué debes usar protección solar, incluso si no vas a tomar el sol.

Tratamientos farmacológicos para tratar el acné severo

Unknown woman taking a pill

Si bien, en los grados de acné I y II las lesiones suelen controlarse con tratamientos tópicos a base de ácido acetilsalicílico o peróxido de benzoilo, en los grados II y IV, es decir en casos de acné severo, se hace necesaria la implicación de fármacos ingeridos para controlar la infección desde adentro. Sigue leyendo para saber cuáles son los más conocidos y qué puedes esperar si tu médico lo receta en tu tratamiento:

  • Doxiciclina: es un antibiótico del grupo de las tetraciclinas. Se utiliza para tratar infecciones en diversas partes del cuerpo, desde el tracto urinario hasta las encías. La doxiciclina es el antibiótico más común recetado en casos de acné y rosácea. Se ingiere en forma de cápsulas o comprimidos y actúa directamente sobre los brotes con inflamación, ya que es resistente a las bacterias que anidan en los poros foliculares y que provocan la inflamación e infección de la zona. La duración, dosis y frecuencia del tratamiento debe ser indicado por el profesional médico, y como con todo antibiótico, el mismo debe culminarse estrictamente según lo recetado para evitar que las bacterias se vuelvan resistentes. 

El tratamiento con doxiciclina mejorará directamente las lesiones con inflamación, por lo que será necesario aplicar un tratamiento tópico paralelo para tratar las espinillas y comedones y favorecer la cicatrización de las heridas.

  • Isotretinoína: también conocida como ácido 13-cis-retinoico, es quizás el tratamiento más fuerte y definitivo en casos de acné severo. Sin embargo, su aplicación está restringida según cada paciente, ya que los efectos secundarios del tratamiento requieren un control por parte del especialista y, puede en algunos casos empeorar otro tipo de enfermedades crónicas.

Su administración es por vía oral y la dosis se calcula en función del peso del paciente. Su eficacia se calcula entre un 85% y 90% de los casos. Las recaídas y rebrotes no son frecuentes y generalmente se deben a un mal cálculo de la dosis ingerida o una inconstancia en la toma del tratamiento. Sin embargo, los efectos secundarios de la Isotetrinoína son bastante importantes, por lo que la aplicación del tratamiento requiere un control periódico de algunas funciones orgánicas y la prohibición de su uso durante el embarazo, ya que su efecto teratogénico es fulminante. 

Si vas a tomar isotretinoína debes asegurarte que:

– No estás embarazada ni piensas estarlo en el año siguiente a comenzar el tratamiento. Utiliza métodos anticonceptivos de barrera y hormonales para protegerte de un embarazo no deseado.

  • Tu médico controla tu función hepática, función renal y los niveles de triglicéridos y colesterol, así como las enzimas musculares, con una frecuencia no mayor de tres meses, incluso al haber finalizado el tratamiento. Estos valores suelen aumentar y descontrolarse con sus correspondientes consecuencias.
  • Te hidratas bien por dentro y por fuera, ya que las mucosas se resecan al extremo. La piel que más sufre es la de los labios y también la mucosa ocular, por lo que es posible que tengas que recurrir a colirios y bálsamos para tratar las zonas.
  • No consumes alcohol durante el tratamiento ya que la combinación con la isotetrinoína es tóxica.
  • Evita la exposición solar prolongada ya que, el tratamiento puede producir fotosensibilización.
ATENCIÓN: La doxiciclina y la isotretinoína están prohibidas en casos de embarazo, ya que su ingesta puede provocar malformaciones en el feto. Tampoco debe consumirse durante la lactancia. Consulta con tu médico antes de ingerir cualquier medicamento si te encuentras esperando un bebé.

La importancia de la cosmética adecuada

A nivel tópico, existe cuidados elementales para las pieles acnéicas y con lesiones. Es recomendable que tomes en cuenta los productos que usas a diario en tu piel, la fiabilidad de la marca que los elabora y si produce alguna reacción inesperada o no deseada.

Vine Vera es una marca que utiliza productos naturales con las propiedades más avanzadas para conseguir una piel radiante y sana. Aunque no disponemos aún de una colección específica para pieles con tendencia acnéica, tenemos algunos productos específicos para pieles sensibles que pueden ayudarte a completar tu tratamiento diario.

Uno de ellos es el limpiador Resveratrol Moscato Sensitive Skin Cleanser, que posee una textura gelatinosa con ingredientes calmantes que no irritan la piel y la dejan preparada para recibir los tratamientos tópicos que te haya recetado el médico, o el maquillaje que decidas utilizar.

Es muy importante que protejas tu piel del sol con un protector solar adecuado, así como que utilices un maquillaje de una marca específica para pieles acnéicas. Puedes consultar con tu profesional estético sobre lo más recomendable según tu caso.

5 Consejos clave si estás pasando por un brote de acné severo

  1. Sigue el tratamiento médico al pie de la letra, ya sea tópico (geles, cremas, lociones o pomadas) o ingerido. Interrumpirlo antes de tiempo si observas una mejoría puede ser contraproducente. Si no sientes que mejoras, acude a tu médico para solicitar un diagnóstico más acertado. No interrumpas el tratamiento sin avisar a tu médico.
  2. Utiliza maquillaje y productos cosméticos específicos para tu condición. Tratar el acné severo puede resultar costoso, pero usar productos baratos solo puede empeorar el cuadro.
  3. Tranquilízate. Si bien el acné severo puede causar un golpe fuerte en tu autoestima, piensa que el brote puede tener fin si aplicas el tratamiento correctamente y adoptas un estilo de vida saludable. Las actividades que favorecen la relajación y concentración como el yoga y la meditación, son recomendables en estos casos.
  4. Aliméntate con más verduras, frutas y mucho líquido. Si bien no existe evidencia científica que confirme que las frituras y las grasas contribuyen a empeorar el acné, una alimentación saludable sí que favorece la salud, y eso es indispensable para afrontar mejor tu situación.
  5. Infórmate. Lee e investiga sobre tu estado. Existen muchas técnicas para después de controlar y desaparecer el acné severo, como sesiones de luz pulsada, diodos emisores de luz, láser pulsado y peelings químicos que pueden dar el toque final a tu piel para volver a lucir bonita y sin cicatrices que te recuerden haber sufrido de esta terrible afección.