Hiperpigmentación y manchas en la piel: guía definitiva para su prevención y tratamiento

Las manchas en la piel son uno de los problemas más comunes entre los que buscan solución las pieles jóvenes y maduras. Hiperpigmentación es el término más conocido para referirse a cualquier oscurecimiento de la piel.

Ya sean varias pecas que han aparecido muy juntas y forman una mancha grande, marcas de lesiones de acné, eczemas, soriasis, manchas que aparecen durante el embarazo o tras ingerir algunos medicamentos, todas son motivo de preocupación, más por cuestiones estéticas que por problemas orgánicos.

La hiperpigmentación debe prevenirse durante todo el año. Sin embargo, durante el verano es muy importante extremar la protección y aplicar los tratamientos adecuados para evitar su aparición o empeoramiento.

Las causas más frecuentes

La hiperpigmentación es causada por el aumento de la producción de melanina. La función de la melanina es absorber y dispersar la radiación ultravioleta para luego convertirla en color.

Las radiaciones solares acentúan las manchas de la piel. Sin embargo, otras fuentes de luz también tienen una importante incidencia en la hiperpigmentación.

Las manchas que aparecen o empeoran con el sol se agravan con cada nueva exposición. Por esta razón, todos los expertos coinciden en que la mejor forma de prevenir la aparición de las manchas cutáneas, y de no empeorar las que ya existan, consiste en proteger correctamente la piel la durante todo el año de los agentes causantes y de riesgo.

No solo las radiaciones solares producen manchas en la piel. El factor genético, los tratamientos con fármacos de uso prolongado o situaciones hormonales puntuales, son igualmente responsables de su aparición.

No todas las manchas en la piel son causadas por el sol. Sin embargo, todas las manchas solares empeoran con la exposición a las radiaciones ultravioletas.

A continuación, presentamos las causas más comunes:

  • tratamientos con fármacos de uso prolongado y de enfermedades crónicas
  • secuelas tópicas tras infecciones severas
  • golpes o traumatismos;
  • acné en sus diversos grados;
  • depilaciones con cera o rasurados agresivos y tratamientos con láser a los que no se les presta la debida atención posterior;
  • secuelas tras alergias o dermatitis;
  • predisposición genética. El factor hereditario es determinante y lamentablemente inevitable si se tiene;
  • algunas enfermedades autoinmunes o de origen hormonal (endocrinas);
  • embarazo y lactancia: las hormonas femeninas son fotosensibilizantes;
  • píldoras y tratamientos anticonceptivos;
  • peelings o dermoabrasiones tras los que no se aplica la protección adecuada;
  • cosméticos que pueden producir reacciones alérgicas, o productos aplicados fuera de la fecha recomendada de uso.

Woman dry-shaving legs in the bathroom

Tipos de manchas más comunes

Si preguntamos a cualquier persona cuáles son las manchas de la piel que conoce, o las que más le preocupan, seguramente nos dirá que las que salen sobre el labio superior, las del entrecejo, las del escote, las que aparecen por las mejillas….

Cada fototipo de piel es más o menos propenso a cierto tipo de manchas o hiperpigmentación. Si quieres saber más sobre cuál es tu fototipo de piel, la revista digital Tododermo nos deja un interesante post sobre la clasificación internacional Fitzpatrick.

Sigue leyendo para aprender a identificar cuáles son los tipos de hiperpigmentación cutánea más comunes y sus características:

  • Efélides o pecas: son típicas de los fototipos claros como rubios y pelirrojos. Se producen por la acumulación de pigmentos produciendo pequeñas manchas de color parduzco, de forma redonda y no uniforme. Son más frecuentes de aparecer en cuello, cara, hombros y escote y cambian de color con la exposición solar.
  • Lunares o nevus: tienen un fuerte componente genético y se producen igualmente por acumulación de melanocitos, aunque en su caso afectan a diversas estructuras de la piel, por lo que su profundidad es muy importante. Es muy importante que los lunares sean controlados por los dermatólogos. Características particulares como la asimetría, el color, la forma, bordes irregulares, el crecimiento acelerado, dolor o sangrado deben ser inmediatamente reportados aun especialista.
  • Léntigos:  a diferencia de las pecas, no cambian de color con la exposición solar. Están muy vinculados al fotoenvejecimiento y también a la edad cronológica de la persona. Suelen ser benignos, pero ocasionalmente pueden convertirse en malignos.
  • Melasma: manchas de color pardo intenso, casi marrón oscuro, que aparecen casi exclusivamente en mujeres. Son más frecuentes en mujeres, a partir de 30 años y que atraviesan ciclos hormonales importantes como embarazo (cloasma), lactancia, menopausia o se encuentran bajo tratamientos de anticoncepción.
  • Pigmentaciones post inflamatorias: en este grupo se incluyen todas las manchas que permanecen tras lesiones importantes causadas por afecciones como el acné, o irritaciones o alergias agresivas. Los profesionales estéticos indican que son las manchas más difíciles de eliminar.
  • Hiperpigmentación solar: su causa radica en la exposición prolongada y frecuente a las radiaciones ultravioletas. También se conocen como léntigos solares.
  • Vitíligo: aunque no deberíamos incluirlas en este listado, ya que esta afección merece un post exclusivo y un seguimiento profesional adecuado, es importante reconocerlas. Son manchas intensamente blanquecinas, delimitadas, con distribución simétrica. Suelen aparecer con mayor frecuencia en la zona de las piernas, y alrededor de los ojos, nariz y boca. Hasta ahora se investiga su posible origen autoinmune y su relación con problemas de la glándula tiroides.

6 curiosidades y hechos sobre la hiperpigmentación

  • Los fototipos más altos, es decir, las pieles más oscuras, presentan mayor predisposición a las manchas que las pieles claras, especialmente con la exposición a los rayos solares.   
  • La edad cronológica es determinante en la aparición de algunas manchas, como los léntigos. También, con el pasar de los años, las manchas existentes se acentúan. Cada año que pasa, se hace más difícil aclararlas.
  • En general, la hiperpigmentación aparece más frecuentemente en aquellas zonas que se exponen al sol, como cara, manos, escote. Tras la sobreexposición solar son consecuencias de quemadura, las zonas como la espalda, los hombros o las piernas también se ven afectadas.
  • Las poblaciones que habitan en zonas con alta exposición solar, es decir más días de sol y más intensidad solar, tienen una densidad de melanocitos que duplica la de las personas originarias de zonas con menos sol.
  • Algunas manchas son difíciles de tratamiento, ya que los melanocitos acumulados se encuentran en la dermis, capa de piel más profunda que la epidermis.  A esta capa de piel es más difícil llegar con cremas y técnicas de despigmentación.
  • La época más idónea para empezar tratamientos anti manchas y/o despigmentantes es el otoño.

Las personas de piel oscura, fototipos IV, V y VI, son las más propensas a la aparición de manchas en la piel

Principios activos clave para luchar contra las manchas de la piel

Actualmente la mayoría de los productos y tratamientos para la hiperpigmentación y las manchas coinciden en los principios activos que se aplican.

  • Bloqueadores de enzima PAR-2, que bloquea a los melanocitos para que la pigmentación llegue a las capas más externas de la piel. La soja, la vitamina B3 y sus derivados son los más utilizados.
  • Inhibidores de tirosinasa: bloquean la síntesis de melanina. Los más utilizados son la hidroquinona, ácido kójico o la arbutina.
  • Exfoliantes y renovadores: el ácido glicólico o el retinol son los más conocidos. Actúan como aceleradores de la regeneración celular, logrando eliminar las células más viejas y manchadas y reemplazándolas por otras nuevas.
  • Oxy-R (oxyresveratrol): ilumina la piel e inhibe la producción de melanina.
  • Niacinamida: reduce las marcas más oscuras.
  • Extracto de raíz de regaliz: inhibe las enzimas que ayudan a producir la melanina.
  • Alfa-Arbutina; actúa igualmente como inhibidor de tirosinasa.
  • Dimetilaminoetanol – DMAE ayuda a estabilizar las membranas de la piel para prevenir las manchas de la edad y proteger la piel del daño causado por los radicales libres.

Vine Vera ofrece el Resveratrol Zinfandel Illuminating Petal Peel System. Este peeling de resveratrol y polvo de rosas ayuda a iluminar y aclarar el tono de piel, haciéndolo más uniforme. Es la solución perfecta en caso de manchas no profundas y piel apagada.

¿Por qué a la vuelta de verano se acentúan las manchas, aunque utilicemos protección solar?

Los protectores solares no ofrecen protección absoluta, es decir al 100%. Aunque se utilicen con frecuencia y de manera correcta, la exposición solar siempre será un estimulante de la producción de melanocitos. Esto quiere decir que, si existen manchas, las mismas se van a acentuar aunque la piel se haya protegido de la mejor manera.

Las recomendaciones como evitar las horas centrales del día y la utilización de ropa y pantallas físicas como sombrillas, sombreros y parasoles son indispensables para evitar, si es posible, que las manchas existentes se oscurezcan aún más.

No solo el SPF del protector solar que utilices es importante. Lo más recomendado es utilizar un protector solar de amplio espectro. Es decir, un protector solar que ofrezca protección contra los rayos UVA y UVB.

En Vine Vera dedicamos un post exclusivo para saber cuáles son los ingredientes que deben estar presentes en tu protector solar. Un artículo tan interesante como necesario para que puedas valorar correctamente lo que tu piel necesita para protegerse correctamente del sol.

Los 10 mejores consejos para evitar la aparición de las manchas en la piel y su empeoramiento:

Woman applying sunscreen at the beach, wearing a hat

Sí. Ya sabemos que las siguientes recomendaciones te suenan de artículos anteriores, pero a la hora de prevenir, es mejor recordar aquellos hábitos o acciones que pueden salvarnos de una piel manchada y de consecuencias aún peores. Seguro que hay alguno que todavía no habías tomado en cuenta.

1) Comienza a tomar el sol de manera progresiva. El bronceado en sí mismo es una respuesta defensiva de la piel ante las quemaduras. Naturalmente, el bronceado no se adquiere de la mañana a la noche. Al principio del verano, la piel está muy blanca porque ha estado escondida de los rayos solares. No está preparada para recibir la radiación solar de manera prolongada. Lo más recomendable es tomar el sol solo unos minutos el primer día y aumentar la exposición exponencialmente en días posteriores.

La piel tiene memoria: según la trates hoy, así tendrás las consecuencias mañana. La exposición solar no solo hace peligrar la piel con la aparición de manchas, sino con el envejecimiento prematuro, la flacidez e incluso los temidos melanomas.

2) Evitar tomar el sol entre las 11 am y las 4 pm. Durante el verano, estas son las horas con mayor intensidad de rayos UVA, los que causan las lesiones más peligrosas. Esto vale igual para tumbarse al sol, que para hacer deportes al aire libre o dar un paseo.

3) El protector solar no lo es todo. Las pantallas físicas como ropa, sombreros y sombrillas son los ayudantes más eficaces para completar la función protectora. Es importante conocer los ingredientes de tu protector, no solo el SPF, para saber cuál es el más indicado según tu tipo de piel y tus circunstancias.

4) Cremas y aceites hidratantes: cuanto más, mejor. Tras la exposición solar toma una ducha templada con jabón neutro, no utilices esponjas, guantes o exfoliantes (tu piel estará irritada) y aplica una loción hidratante, aceites o geles con ingredientes específicos que hidraten y calmen la piel. Ingredientes como el aloe vera, el aceite de oliva, la vitamina E y el aceite de jojoba son altamente recomendados.

5) Depilación láser, mejor en otro momento. Las terapias de depilación con láser provocan quemaduras casi imperceptibles que se vuelven sensibles y evidente con la exposición solar. Si estás asistiendo a sesiones de depilación láser, lo mejor es que lo pospongas para después del verano.

6) Cuidado especial con los tatuajes. Si tienes poco tiempo de haberte hecho un tatuaje, lo más probable es que no sepas cómo reaccionará la piel de la zona con los protectores solares, el sudor, la sal, el cloro y los rayos UV. Lo mejor es protegerlos físicamente y no recibir los rayos directamente.

7) Evita los peeling y dermoabrasiones caseras y profesionales. Lo mejor es posponer este tipo de tratamientos para después del verano. La efectividad de los peeling y dermoabrasiones radica en la eliminación de la capa más externa y superficial de la epidermis, es decir la barrera de células muertas que, a pesar de su mala fama, tiene la función específica de proteger la piel contra los agentes externos. Al eliminar esta barrera natural, la piel queda mucho más sensible y proclive a las quemaduras solares y reacciones alérgicas. Si quieres disfrutar de las ventajas de belleza que ofrecen los peelings o dermoabrasiones, lo mejor es posponerlos para una época de menos sol.

8) La dieta del verano: frutas, hortalizas y verduras. Además de proporcionar fibra, estos alimentos aportan altas dosis de agua, muy necesarias para la hidratación de todo el organismo durante la época estival. Las sopas frías, las ensaladas, los zumos y batidos, son opciones perfectas para aportar hidratación interna a tu piel.

9) La ropa de verano debe ser ligera, pero no poca. Sombreros, faldas largas, mangas anchas, pañuelos y otras prendas, se lucen en verano no solo para tener un estilo chic. La función principal es aportar una pantalla física contra la radiación solar con tejidos frescos, ligeros y alegres.

10) Consulta a tu dermatólogo antes y después del verano. De esta manera tendrás los mejores consejos de cuidado para tu piel, además de mantener controladas la aparición de manchas y lunares.