La estrecha conexión entre el ejercicio físico y tu piel

La conexión entre la actividad física y tu cuerpo está más que comprobada. Todo el aparato músculo esquelético necesita movimiento de mayor o menor intensidad para poder mantenerse ágil y activo.

En línea con el contenido de nuestro reciente post sobre los cuidados indispensables para la piel antes, durante y después del ejercicio físico, continuamos extendiendo la información sobre los beneficios de la actividad física sobre todos y cada uno de nuestros órganos, especialmente sobre la piel.

¡Sigue leyendo para afianzar conocimientos y empezar a entrenar ahora mismo!

El ejercicio físico como fuente de salud

Cuando terminamos de hacer ejercicio, ya sea al aire libre, en el gimnasio o incluso en el salón o cualquier habitación de nuestra casa, nos sentimos cansados y curiosamente, también nos sentimos más animados, más ágiles y más tranquilos.

Cuando la actividad física se convierte en un hábito, es decir, se comienza a practicar algún ejercicio de manera regular, nuestro cuerpo se va adaptando al cansancio producido. Esto ocurre por efecto del entrenamiento y las reacciones orgánicas que se suceden en nuestros tejidos y células.

El cerebro es el órgano que recibe los beneficios más inmediatos con la activación del ejercicio físico. El flujo sanguíneo y la vascularización aumentan y la oxigenación es mayor y ocurre más rápido. Esta sensación de bienestar se expande a los demás órganos, como es de esperarse.

Ser una persona físicamente activa también puede prevenir muchos tipos de enfermedades, como por ejemplo algunos tipos de cáncer relacionados con el sedentarismo, como el de colon. Algunas enfermedades metabólicas como la obesidad o la diabetes, también se ven altamente controladas con una dosis adecuada de ejercicio físico.

¿Cuál es la dosis óptima de actividad física recomendada?

En realidad, el tiempo y la intensidad de actividad física necesaria para conseguir resultados positivos de manera general en todo nuestro cuerpo, varía considerablemente según la edad, las enfermedades o afecciones que se tengan y el estilo de vida. Por esta razón es difícil establecer pautas generales. Sin embargo, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda de forma general que toda persona adulta o mayor, sin limitaciones médicas considerables, debe realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de actividad intensa.

Si no realizas ejercicio físico con frecuencia es importante que, a la hora de comenzar cualquier plan de actividad física, te realices un chequeo médico que verifique tu estado de salud.

La actividad física favorece el aspecto y la salud de la piel

Si con el ejercicio físico, el organismo entero funciona mejor, nuestra piel también reaccionará de manera positiva.

Sin embargo, debes tener en cuenta que no todas las disciplinas favorecen completamente el estado de la piel durante y después de la actividad física. Las actividades al aire libre requieren de protección solar obligatoria y constante, las actividades acuáticas amenazan la piel de una manera en que otras disciplinas no.

En este artículo te daremos todas las pautas para poder aprovechar esas horas de entrenamiento para perder esos kilos de más y poder lucir una piel bonita y radiante.

Beneficios inmediatos del ejercicio en tu piel

Algunos beneficios del ejercicio físico pueden notarse inmediatamente sobre tu piel. Sigue leyendo y toma en cuenta las pautas que te indicamos para poder aprovechar al máximo ese plus de oxigenación que consigues al entrenarte.

1) Favorece la eliminación de toxinas

Al hacer ejercicio, tu temperatura corporal aumenta, el sudor se hace presente y, aunque su principal función no es la de eliminar toxinas, a través del mismo se comienzan a expulsar excesos tóxicos producidos durante las funciones orgánicas. Los poros se dilatan por la acción del calor y se produce un efecto limpiador de adentro hacia afuera. Por esta razón es tan importante comenzar el entrenamiento con la piel limpia, sin maquillaje ni lociones o cremas que obstruyan los poros de la piel. Afecciones como el acné, los puntos negros y comedones, suelen disminuir cuando se realiza actividad aeróbica frecuente.

2) Oxigena los tejidos

Al aumentar la actividad de los músculos, el cuerpo necesitará más oxígeno. El flujo sanguíneo se acelera para transportar de manera más rápida el oxígeno y los nutrientes que necesitan cada una de las células de nuestros tejidos. Sobre nuestra piel, esto se traduce en un mejor color y una textura más suave. 

¿Qué es el sudor?

El sudor es el líquido natural que expulsa nuestro cuerpo para regular la temperatura. A este proceso se llama también “termorregulación”.  Somos seres de temperatura constante, o también llamados de “sangre caliente”. Nuestra temperatura corporal normal oscila entre 36.6 ℃ y 37.2℃. Cuando por cualquier circunstancia el cuerpo aumenta la temperatura, se envían desde el hipotálamo una orden a más de 3 millones de glándulas en el cuerpo para que empiecen a liberar ese fluido corporal compuesto de agua y sales minerales. Cuando esta sustancia sale a través de los poros, moja la piel y se evapora, la temperatura corporal disminuye. El sudor también tiene otras funciones como eliminador de sustancias tóxicas y de desecho y como participante en la construcción del pH del estrato córneo, que es la barrera natural de la piel que nos defiende de las invasiones de agentes como virus, gérmenes y bacterias

Beneficios del ejercicio sobre tu piel a largo plazo

No todos los beneficios del ejercicio sobre la piel se producen inmediatamente. Si bien, el objetivo principal de hacer deporte de manera regular incluye objetivos más importantes que una piel bonita, cuando se practica actividad física de manera continua todo el organismo se beneficia y esto se hace evidente conforme pasa el tiempo. Estos son los beneficios que produce la actividad física continuada a largo plazo sobre la piel:

1) Piel más tersa y firme

Hacer ejercicio también proporciona tersura a la piel. No solo son los músculos los que se entrenan, sino el tejido conectivo, ese que mantiene unidos todos los componentes de nuestro cuerpo. Este es el tejido más abundante de todos y se distribuye por todos los órganos y otros tejidos, proporcionando soporte, contención y protección.

IMPORTANTE: Combinar ejercicios aeróbicos con otros de fuerza y resistencia garantizan la reafirmación del tejido conectivo. Esto es indispensable para las personas que desean perder mucho peso, ya que la piel colgante y flácida es una consecuencia que todos queremos evitar.

2) Contribuye a la regeneración celular

Normalmente, las células de la piel se renuevan en un período de 4 semanas. Un entrenamiento físico continuo de intensidad media a fuerte aumenta las hormonas del crecimiento y la oxigenación celular, lo que provoca una renovación de las células mucho más rápida. Como consecuencia, la piel se regenera más rápidamente, favoreciendo las cicatrizaciones, atenuando marcas y manchas y produciendo una tez más uniforme.

3) Retrasa el envejecimiento prematuro

La oxigenación extraordinaria, la nutrición de las células y el estado de bienestar holístico que produce el ejercicio físico controlado y constante, favorece la producción de colágeno en la piel, lo que contribuye a retrasar el envejecimiento prematuro.

4) Ayuda a combatir el estrés

Como consecuencia, se produce un mejor descanso nocturno, menos estados de ansiedad y depresión. Las ojeras y bolsas oculares disminuyen considerablemente. Afecciones dérmicas directamente relacionadas con procesos de estrés continuado como la psoriasis, rosácea o eczemas mejoran considerablemente tras períodos de entrenamiento físico regulado.

Cuidados específicos para tu piel antes de entrenar físicamente

  • Limpia tu piel inmediatamente antes y después de la actividad física

Una ducha antes de comenzar a entrenar eliminará los restos de cremas, lociones y sudor que pueden obstruir la salida correcta del sudor y las toxinas. Igualmente, una ducha después de entrenar te asegurará que la piel queda limpia y lista para respirar por cada uno de sus poros.

CONSEJO: no solo agua basta. Asegúrate de utilizar un gel de baño con pH neutro para eliminar correctamente todas las impurezas y la suciedad antes y después de entrenar.

  • Provee hidratación interna y externa

Hidratarse con bebidas isotónicas y agua antes, durante y después de entrenar, te asegura la reposición de los minerales y líquidos perdidos y favorece una recuperación mucho más rápida de los músculos.

woman drinking water

Igualmente hidratar la piel con cremas que repongan la barrera lipídica de la piel, es aconsejable tras tomar una ducha post entrenamiento.

  • Utiliza protección solar

Un paso indispensable y esencial si vas a entrenar al aire libre. Los efectos de los rayos UVA y UVB sobre tu piel pueden causar daños importantes, y si la exposición es continuada, los efectos negativos podrían ser irreversibles e incluso letales.

Si tienes dudas sobre los ingredientes que debe contener una buena crema para el sol, te dejamos el artículo de Vine Vera titulado “Ingredientes que deben estar presentes en tu protector solar”.

  • Viste con ropa adecuada

La ropa para hacer ejercicio está diseñada específicamente para ello. Los tejidos utilizados en su confección son fabricados para favorecer la transpiración, evitar la humedad y el crecimiento de bacterias y retrasar la aparición del mal olor. Además, la ropa deportiva tiene costuras específicas que favorecen el movimiento según cada disciplina para, de esta manera, evitar roces e incomodidades que puedan afectar el entrenamiento. Realizar una pequeña inversión en ropa adecuada a tu actividad física es invertir en tu comodidad y en tu salud.

  • Ten mucho cuidado con los hongos

La humedad que se produce tras la transpiración es el medio ideal para que ciertas bacterias se reproduzcan. Como consecuencia, algunas colonias de hongos como las cándidas vaginales o axilares encuentran el medio ideal para establecerse. Lo más recomendable es quitarte la ropa con la que has entrenado inmediatamente después de terminar tu actividad.

Especial atención merecen los pies. Si no puedes ducharte inmediatamente después de entrenar, al menos asegúrate de ponerte unos calcetines limpios y airear el calzado en cuanto puedas.

  • Baja de peso de manera paulatina

Los cambios radicales de peso suelen desfavorecer mucho el estado de la piel. La aparición de flacidez y estrías es una de las consecuencias más palpables en las personas que pierden peso de una manea demasiado acelerada.

Si vas a comenzar a entrenar para bajar de peso, procura que la pérdida de kilos sea moderada pero constante. Entrenar bajo la dirección de un profesional es lo más adecuado para no entorpecer los resultados con una piel fea, ajada y colgante.

  • Refuerza el efecto del entrenamiento con presoterapia y masajes

Las sesiones de presoterapia y masajes son ideales mientras estás llevando a cabo algún programa de entrenamiento físico. Estas terapias ayudan a eliminar toxinas, líquidos contenidos y grasas de una manera más rápida, a la vez que favorecen la recuperación muscular y aportan tono a la piel.

La presoterapia puede estar contraindicada en personas con problemas de presión sanguínea, por lo que es recomendable consultar con un especialista si no estás seguro de que puedas aplicar esta terapia como complemento a tu entrenamiento.

Cuidados especiales para la piel si realizas deportes de agua

Si tu actividad física está relacionada con los deportes acuáticos como natación, aquaeróbics, windsurf, surf, entre otros, el cuidado de tu piel debe ser específico y exhaustivo ya que, al estar en contacto con agentes como el cloro y la sal, la piel pierde su equilibrio y su barrera protectora mucho más rápidamente.

La revista digital BUENA VIDA, perteneciente al diario español El País,  afirma que el agua de la piscina estropea los dientes, además del pelo, piel ojos y uñas. Si quieres saber más sobre este tema, puedes leer aquí  el artículo completo

El cloro presente en las piscinas tiene un efecto secante sobre la piel. Sin embargo, algunos desinfectantes utilizados en las composiciones químicas de las piscinas, suelen ser aún mucho más dañinos.

Algunas normas generales para minimizar los efectos del cloro, la sal y los desinfectantes químicos de las aguas de las piscinas o playas son las siguientes:

  • Dúchate con agua y un jabón neutro después de la actividad acuática deportiva.
  • Bebe agua o una bebida isotónica hidratante a pequeños sorbos cada 15 minutos durante el entrenamiento.
  • Es preferible entrenar en piscinas al aire libre que en instalaciones cubiertas. El cloro queda suspendido en el aire sin posibilidad de airearse, por lo que penetra en el organismo no solo a través de la piel, sino a través de la respiración y la saliva, causando efectos adversos a largo plazo en las mucosas respiratorias e intestinales.
  • Aplica un aceite natural, como el de coco, para proteger el manto ácido de la piel. De esta manera tu piel contará con una barrera extra para protegerse de los ataques de los químicos presentes en el agua.
  • Aplica productos con Vitamina C para hidratar y reponer la piel tras la actividad acuática. La vitamina C neutraliza el cloro en la piel y devuelve la luminosidad. La Hidratante Resveratrol Vitamin C Moisturizer contiene vitaminas A y C que restauran el equilibrio perdido por la piel después de estar contacto con el agua tratada con químicos, por lo que es ideal para llevar contigo en tu bolsa de deporte.

Ejercicio y felicidad

La liberación de endorfinas, que son consideradas las hormonas de la felicidad, aumenta tras hacer ejercicio físico. Esta segregación es traducida por el cerebro como una sensación de bienestar y felicidad. El estado de ánimo mejora casi instantáneamente, la autoestima crece y nos sentimos mucho más capaces de enfrentar las cuestiones del día a día.

Algunos estudios afirman que solo 30 minutos de ejercicio físico diario con intensidad moderada puede ayudar a combatir sentimientos como la ira o la depresión. En cualquier caso, tener una actitud más positiva y más feliz ante la vida favorece la aparición de una piel más radiante, con mejor color y más brillo.