Los 9 ingredientes que debes evitar si tienes la piel sensible

Se llama piel sensible a las pieles que reaccionan de manera exagerada a estímulos internos y externos que no supondrían una amenaza en otros tipos de piel. Esta afección tan indefinida como común suele traer de cabeza a muchas personas y a sus dermatólogos.  La piel sensible también suele conocerse con el nombre de piel irritable, reactiva o intolerante, dependiendo del reclamo cosmético y farmacológico que se quiera aplicar.

Si frecuentemente notas que tu piel pica, arde, escuece, se enrojece, sientes calor o aparecen erupciones, es bastante probable que tengas la piel sensible.

Factores como los cambios bruscos de temperatura, las aguas con muchos minerales o químicos, como la de mar o la piscina, el sudor, los ambientes contaminados, el sol, algunos alimentos y sobre todo los ingredientes de los cosméticos que se utilizan, suelen ser determinantes en las reacciones de tu piel.

Las pieles sensibles se han relacionado casi siempre al sexo femenino, pero hoy día es tan común encontrarlas en ellas como en ellos. Igualmente, esta condición es aplicable a toda la extensión del cuerpo, aunque la piel del rostro es la que mayormente revela los síntomas, al estar siempre expuesta a los factores de riesgo.

Si crees o estás segura de que tu piel pertenece a el tipo de piel sensible, piel irritable, piel reactiva o piel intolerante, sigue leyendo para saber cómo identificar y evitar los detonantes de sus molestias.

Las pieles sensibles reaccionan de manera exagerada a estímulos internos y externos  que no supondrían ninguna amenaza en otros tipos de piel

¿Por qué mi piel es sensible?

Woman applying eye cream

La piel sensible se asocia comúnmente a las mujeres, quizás porque siempre se ha creído que utilizan más cosméticos que los hombres, razón muy cuestionable hoy día.

Además, condiciones masculinas como el afeitado diario aportan un extra de riesgo a las pieles de los chicos.

Según el blog de la dermatóloga Lorea Baszgagoitia, se cree que la piel sensible es “más permeable, por tanto, esta condición puede producir molestias, aunque no se utilicen productos irritantes. Esta profesional también indica en su post “La piel sensible ¿qué es exactamente?” que existen datos que indican la presencia de alteraciones en algunos nervios de la piel encargados de transmitir sensaciones.

Existen condiciones como la edad o la genética que influyen irremediablemente en la condición de la piel sensible. Lamentablemente no todos los factores son controlables.

Es muy importante que el cuidado de la piel sensible se realice con los productos adecuados, con lo que no queremos decir que la piel sea tolerante, ya que, incluso muchos productos creados para pieles sensibles suelen ser irritantes en algunas personas.

La importancia del diagnóstico de un experto

La piel sensible es caprichosa: la condición genética y la edad son factores insalvables cuando se presentan. Además, muchos productos específicamente formulados para pieles sensibles suelen reaccionar bastante mal en algunas personas con esta condición.

Por esta razón, si tienes síntomas que te hagan pensar que podrías tener una piel sensible, lo mejor es acudir a un especialista en dermatología, ya que es necesario diferenciar la condición de piel sensible de otras afecciones como piel atópica o dermatitis.

Tipos de piel sensible

Tantas son las reacciones de una piel sensible y tantas las combinaciones de los factores que le pueden hacer reaccionar que podemos catalogar la piel sensible en los siguientes tipos:

  • Piel sensible natural: piel fina, clara, con tendencia a la resequedad. Puede descamarse fácilmente y enrojecerse con casi cualquier estímulo.
  • Piel sensible reactiva: se altera muy fácilmente con factores externos como el sol, frío, viento y los productos que se utilicen en su higiene. Los tratamientos agresivos y directos como los peeling o dermoabrasiones y los tratamientos con láser provocan igualmente reacciones visiblemente importantes.
  • Piel ocasionalmente sensible: son pieles que se ven afectadas por condiciones más profundas y complicadas como dermatitis, rosácea, cuperosis, soriasis y que en consecuencia reaccionan exageradamente ante cualquier factor externo.
  • Piel sensibilizada: la exposición a productos altamente irritantes y desaconsejados para estar en contacto con la piel puede provocar una hipersensibilización de las zonas expuesta. Los eczemas y las urticarias son las reacciones más comunes a pieles que han estado en contacto con productos irritantes y desestabilizantes.

Applying moisturizer on soft hand

Pasos básicos para el cuidado de la piel sensible

Limpieza. Hidratación. Protección.

Estas tres acciones, nada extrañas en una rutina de cuidado facial, son básicas e indispensables en el cuidado de las pieles sensibles. La cuestión está en hacerlo con los productos adecuados, y con esto no queremos decir si no, los productos que tu piel tolere completamente y que estén formulados con los ingredientes recomendados para pieles que reaccionan fácilmente.

Limpieza

Para limpiar toda la piel de tu cuerpo es importante que consideres la ducha antes que el baño. Mientras menos tiempo permanezca tu piel en contacto con el agua del grifo, mejor será. Muchas ciudades contienen aguas con alto contenido de cal (aguas pesadas), que suelen agravar las condiciones de la piel de sus habitantes. El agua templada siempre será mejor que muy fría o muy caliente, y utilizar limpiadores y geles de baño tipo syndet, también conocidos como jabón sin jabón o detergentes sintéticos. Este tipo de productos limpian respetando la barrera protectora de la piel y suelen incluir ingredientes emolientes e hidratantes.

Para tu rostro, lo ideal es utilizar un agua micelar o limpiadores específicos para pieles sensibles. Algunos aceites limpiadores también están recomendados. Para el cuero cabelludo, procura no lavarte el cabello todos los días y usar un champú suave de uso frecuente y sin jabón.

Hidratación

La barrera protectora de la piel sensible es extremadamente delicada y frágil. Por esta razón la piel sensible es tan permeable y pierde agua con tanta facilidad. Se recomienda hidratar al menos 2 veces al día tanto el rostro como el cuerpo con productos de textura ligera y activos antioxidantes, vaso protectores y calmantes. Ingredientes similares o iguales a los que se encuentran en la composición química de la piel son ideales, como el ácido hialurónico o los ceramidas.

Protección

Una piel sensible debe estar protegida de los rayos solares durante todo el año: invierno, primavera, verano y otoño, incluso aunque no se vaya a tomar el sol.

La protección solar no solo se refiere a la aplicación de protector solar, sino también a la utilización de pantallas físicas como sombreros, gorras, parasoles y ropa adecuada.

Recuerda no reutilizar los protectores solares que te hayan sobrado de un año anterior, no tomar el sol en las horas centrales del día y si pretendes broncearte durante el verán debes tomar el sol de manera progresiva.

Exfoliación y mascarillas en pieles sensibles ¿sí o no?

  • Aunque la exfoliación y las mascarillas podrían irritar aún más las pieles sensibles, si es cierto que muchas veces, el utilizar productos específicos y respetuosos con el pH de la piel puede ayudar a calmar la condición reactiva de la piel de muchas personas.
  • Debes evitar los exfoliantes químicos (con hidroxiácidos) y los físicos (con gránulos) y elegir algún exfoliante enzimático que son bastante menos agresivos.
  • En relación a las mascarillas, procura que su principio activo sean ingredientes calmantes y no utilizarlas más de 2 veces por semana.

Ingredientes que debes evitar en tus cosméticos si tienes la piel sensible

Finalmente llegamos a la lista de los ingredientes que debes evitar en tus productos cosméticos si tienes la piel sensible. Recuerda que la piel sensible es caprichosa, y muchas veces productos formulados específicamente para pieles reactivas puedan hacer que la tuya se irrite mucho más o reaccione de manera negativa.

Cada vez que adquieras un nuevo producto debes leer al completo su etiqueta de ingredientes y a ser posible informarte completamente sobre el mismo. Debes utilizarlo tal cual recomienda el laboratorio fabricante y suspender su aplicación si observas cualquier reacción indeseada.

Los ingredientes y activos que debes evitar en tus cosméticos si tienes la piel sensible o reactiva son:

1) Retinol

El retinol es un derivado de la vitamina A con un poder anti edad muy poderoso. Sin embargo, dependiendo de su origen y su concentración puede causar enrojecimiento y sequedad excesiva en las pieles sensibles.

En Vine Vera dedicamos hace unos meses un post exclusivo que titulamos “Todo lo que la Vitamina A puede hacer por tu piel”. En el mismo explicamos que la mejor forma para que una piel sensible tolere el retinol, es aplicarlo de manera progresiva en cuanto a su concentración se refiere. Se debe comenzar con un 0.03% dos veces por semana y aumentar un día más cada semana hasta alcanzar todos los días. Posteriormente se puede pasar a aplicar productos con concentraciones superiores. También existen productos que liberan el retinol de manera retardada, ayudando a la piel a tolerarlo mucho más delicadamente.

2) Sulfatos

Los sulfatos son productos detergentes que se añaden a los cosméticos para aportar texturas, producir espuma y generar sensación de limpieza. Los sulfatos son muy agresivos con la piel porque, básicamente, lo que hacen es eliminar la barrera protectora de la misma. Los limpiadores sin jabón, syndet, de los que hablamos anteriormente y las fórmulas limpiadoras a base de aceites son alternativas respetuosas con las pieles sensibles y están libres de sulfatos.

3) Fragancias y Perfumes Sintéticos

La industria perfumista, cosmética y farmacológica puede no identificar ciertos componentes de sus productos por temas de secreto industrial. Esto permite que ciertos ingredientes altamente reactivos y agresivos con la piel cuya función básica es aportar un buen aroma al producto, puedan utilizarse sin ni siquiera nombrarse. Por esta razón, las pieles sensibles toleran mucho mejor los productos Fragance-free o libres de fragancias. Esto no quiere decir que no tengan olor, sino que el olor que producen es completamente natural y, por tanto, puede que no sea tan agradable como otros.

4) Colorantes

Muchos cosméticos contienen colorantes que hacen más atractivo el producto a la hora de aplicarlo o también pretenden resaltar las propiedades de otro ingrediente. Si compras un champú a base de frutos rojos, es más probable que te agrade más usarlo si el color del líquido es de color bermejo o tinto, lo que no quiere decir que se deba solo a los frutos rojos, sino también a colorantes artificiales que favorecen su apariencia. Lo mejor es elegir productos libres de colorantes artificiales.

Using a glass dropper to apply botanical extract

5) Parabenos

Su función principal es la conservación de la fórmula, minimizan la acción bactericida prolongando la vida del producto. En 2014, en un estudio de la Universidad de Reading en Edimburgo, los investigadores descubrieron muestras de parabenos en el 90% de los casos de cáncer de mama que estudiaban. Esta relación hizo saltar las alarmas en la industria cosmética y desde entonces es bastante común que las marcas más renombradas incluyan una línea de productos para pieles sensibles 100% libre de parabenos.

6) Exfoliantes Físicos y Químicos 

Tal como comentamos anteriormente, los exfoliantes químicos son agresivos con la barrera de protección de la piel, utilizando sustancias que desintegran químicamente la capa más externa de la epidermis. Los exfoliantes físicos por su parte, son exfoliantes que contienen partículas en forma de grumos, generalmente provenientes de semillas naturales, que arrastran las células muertas. Ambas opciones resultan tremendamente irritantes en las pieles sensibles. Los exfoliantes de origen enzimático son más respetosos con las pieles reactivas y delicadas sin dejar de cumplir su función de limpieza y desobstrucción.

7) Protección Solar Con Filtros Químicos

Los filtros solares que se utilizan en los productos de protección solar pueden ser químicos o físicos. Los filtros químicos reaccionan con la luz solar, la descomponen y la convierten en calor. Sus partículas son muy pequeñas, por lo que penetran fácilmente en la piel y por ello pueden producir reacciones alérgicas con mayor facilidad.

Los filtros físicos reflejan la luz solar haciendo que ésta rebote sobre la piel. Sus partículas son bastante más grandes y por ello, no penetran en los poros de la piel. Su característica principal es que dejan la piel con un tono blanquecino. Los protectores solares con filtros físicos son los más recomendados para las pieles sensibles y reactivas, y para mejorar la apariencia de su aplicación, los laboratorios han desarrollado la tecnología de nano partículas, que son mucho más pequeñas y, por tanto, se dispersan mejor mientras siguen actuando como barrera reflectante sobre nuestra piel.

8) Alcohol

El alcohol es un químico con diversos orígenes cuya función principal es mantener las fragancias y preservar la fórmula. Los productos con alcohol suelen resecar las pieles sensibles y no sensibles. Existen alcoholes de origen vegetal que suelen tener bastante aceptación en la cosmética actual como el cetearyl alcohol, que también se utiliza como emoliente y emulsionante y no reseca la piel.

9) Derivados Del Petróleo

Productos tan comunes como la vaselina, parafinas y siliconas producen una falsa sensación de suavidad en la piel. Su función es crear una barrera protectora impermeable que evita que la piel pierda humedad y nutrientes, pero que a la vez impide la eliminación de toxinas. Es decir, ni entra ni sale nada. Aunque la piel sensible requiera un extra de hidratación es mejor evitar este tipo de productos si tienes una piel sensible.

La Organización de Consumidores y Usuarios de España OCU ha publicado una lista con los nombres de los ingredientes más comunes a evitar en pieles con dermatitis. Las dermatitis están directamente relacionadas con las pieles sensibles, aunque algunas veces solo son reacciones puntuales de la piel debidas a agentes externos. En cualquier caso, nos pareció una lista importante para compartir.

Malos hábitos que hacen reaccionar las pieles sensibles

  1. Existen principios activos que no conviene mezclar. Por ejemplo, mezclar hidroxiácidos como el ácido láctico y el ácido glicólico con la vitamina C, produce un pH demasiado ácido e irritante. Lo mismo sucede con los hidroxiácidos y los retinoides. Por tanto, colocar varias cremas y productos como hidratante, mas serums, mas contorno de ojos y protección solar, solo aumenta las posibilidades de reacción entre los principios activos y, en consecuencia, el aumento de la sensibilidad en tu piel.
  2. Usar los cosméticos sin conocer su forma de aplicación y uso. Las etiquetas no solo contienen los componentes del producto, sino también la manera de aplicarlo. Si se usa más veces al día/semana de lo recomendado, si se aplica con masaje intenso, se deja más tiempo del recomendado o se aplica en una zona no diferente para la que ha sido creado, las consecuencias pueden ser importantes.
  3. Usar productos caducados o en mal estado. Las fórmulas cosméticas tienen un tiempo recomendado para su uso después de que el envase contenedor se haya abierto. Utilizar el producto después de la fecha recomendada para su uso puede provocar reacciones desagradables en la piel. Lo mismo sucede si, aunque la fecha establecida para su uso esté vigente, el producto presenta signos de descomposición como cambios en el aroma, color o apariencia.
  4. Tabaco y alcohol están directamente relacionados con el estado general de la piel. Lo mejor es eliminarlos de tu vida para siempre.
  5. Tener picos de estrés y ansiedad frecuentes y prolongados. Muchas enfermedades relacionadas con pieles sensibles están vinculadas a los estados de ánimo donde se libera cortisol en altas cantidades. Mantener una dieta saludable, hacer ejercicio y descansar de manera óptima y suficiente puede mantener tus niveles de estrés y ansiedad controlados y, por tanto, una piel mucho menos reactiva.