Todo lo que la Vitamina A puede hacer por tu piel

Las vitaminas son sustancias presentes en los alimentos en cantidades diminutas e indispensables para que el organismo humano realice funciones vitales. Las vitaminas deben ser ingeridas en los alimentos, ya que el cuerpo no puede producirlas.  La vitamina A es una de las vitaminas esenciales para una función orgánica óptima. En concreto se ha relacionado desde siempre con la función visual y más recientemente con el estado de la piel.

La deficiencia o exceso de vitaminas pueden producir graves enfermedades, por lo que las mismas deben concentrarse en las cantidades exactas en el cuerpo para que éste pueda transformarlas y cumplir sus funciones.

Las vitaminas se dividen en dos grupos:

  • Hidrosolubles: son las vitaminas que se disuelven en el agua. Se almacenan en cantidades minúsculas en el organismo porque están eliminándose continuamente a través de las funciones fisiológicas. Necesitan ser ingeridas a diario y en los casos de ejercicio físico, es posible que se requiera de suplementos.
  • Liposolubles: se diluyen en cuerpos grasos, por lo que son mucho más fáciles de almacenar por el organismo. Su carencia puede deberse a malos hábitos alimenticios, ya que solo requieren ser almacenadas y liberadas conforme se necesiten. El exceso de consumo de las vitaminas liposolubles puede causar enfermedades. En este grupo encontramos a la vitamina A.

La vitamina A es una vitamina liposoluble que interviene en procesos biológicos indispensables como el desarrollo del sistema inmunitario, el desarrollo embrionario, la formación de células epiteliales y el mantenimiento de la visión.

No fue sino hasta hace solo unas décadas cuando se descubrió el gran poder que tiene la vitamina A como blanqueador y reafirmante de la piel del rostro cuando se utiliza en forma de activos cosméticos llamados retinoides.

Tipos de Vitamina A

La vitamina A se encuentra presente en diversos alimentos, y según su origen puede llamársele de una manera u otra ya que, a pesar de ser el mismo compuesto, nuestro cuerpo no lo asimila de igual manera.

Los alimentos de origen animal como carne, lácteos y sus derivados contienen vitamina A pre-formada, también conocida como retinoides. Los alimentos de origen vegetal contienen la pro-vitamina A o carotenoides.

Solo los retinoides son capaces de ser utilizados fácilmente por el cuerpo humano. Por su parte, los carotenoides necesitan ser transformados por el organismo para convertirlo en retinol biodisponible. Algunos factores internos y externos podrían intervenir en que el cuerpo no pudiese llevar a cabo esta transformación y provocar una deficiencia de vitamina A.  Entre estos factores cuenta la predisposición genética, ciertos medicamentos, la ingesta de alcohol y algunas condiciones médicas relacionadas con la digestión de la grasa.

El betacaroteno es el carotenoide más aprovechado por el organismo para convertirse en retinol biodisponible. Sin embargo, se recomienda obtenerlo directamente de los alimentos y no de suplementos, ya que algunos estudios lo relacionan con enfermedades cancerígenas si es ingerido de manera no natural.

Tu alimentación y la vitamina A

La ingesta de vitamina A debe estar presente en tu alimentación diaria. Tal como has leído anteriormente, los alimentos de origen animal son los que mejor y mayor contenido de retinoides contienen en su composición. Sin embargo, es necesario introducir y equilibrar la alimentación con frutas y vegetales que incluyan carotenos. Los alimentos animales y vegetales que más incluyen vitamina A en alguna de sus formas son:

    • Carne de ternera, pavo o pollo.
    • Hígado de vaca, cerdo o pollo
    • Pescados y mariscos
    • Leche, mantequilla y quesos
    • Huevos
    • Melón albaricoque o mango
    • Brócoli, zanahorias, espinacas y coles
    • Habas, lentejas, frijoles alubias y garbanzos
El alimento por excelencia con mayor contenido de vitamina A es el aceite de hígado de pescado

Sin embargo, para poder aprovechar al máximo las vitaminas presentes en cada alimento, la manera de manipularlos, conservarlos y cocinarlos es determinante.

Los expertos coinciden en las siguientes pautas para preparar los alimentos de manera que se mantengan sus propiedades vitamínicas al máximo:

  1. Ingerir los alimentos crudos, siempre que esto sea posible. Sobre todo, frutas y verduras.
  2. Cocinar con la menor cantidad de agua posible. La cocción al vapor permite mantener las vitaminas en mayor concentración una vez que el alimento ha sido cocinado.
  3. Utilizar el agua de las cocciones de verduras para sopas o guisos. De esta manera se aprovecharán las vitaminas expulsadas de los alimentos que se quedaron en el agua de la cocción.
  4. Reducir el tiempo de cocción al mínimo indispensable.
  5. Evitar recalentar continuamente las comidas.
  6. Ingerir productos frescos en vez de congelados o en conserva.

Sin embargo, la página especializada en información sobre nutrientes Nutri- Facts, nos indica cómo debemos preparar y consumir  los alimentos para aprovechar al máximo los carotenoides presentes en los alimentos vegetales y facilitar su transformación en retinol biodisponible:

  • Llevar una dieta colorida: sí, mientras más colorida sea la variedad de comida en tu plato, mejor.
  • Cocinar los vegetales: al contrario de las ideas anteriores, los expertos de Nutri – Facts explican que el calor ayuda en la liberación de los carotenoides.
  • Un poco de grasa siempre es bueno: cocinar con aceite favorece la absorción de carotenoides liposolubles.

La vitamina A y tu piel

El uso del retinol como principio activo comenzó en tratamientos relacionados con el acné. Al favorecer la exfoliación superficial, la mejoría era considerable. Más tarde, al descubrirse que estimulaba la formación de colágeno y elastina, comenzó a utilizarse con fines antienvejecimiento, y luego como tratamiento de lesiones profundas de la piel como cicatrices de acné y estrías.

Los retinoides más comunes son retinol , retinaldehído, ácido retinoico, retinol palmitato y retinol retinoato. Cada uno tiene una manera distinta de actuar y una función específica cuando se utiliza en tratamientos cosméticos.

Retinol, retinaldehído, ácido retinoico, retinol palmitato y retinol retinoato son los retinoides más comunes utilizados en las formulaciones de cosmética comercial y tratamientos profesionales.

Por ejemplo, el retinaldehído se utiliza en compuestos destinados a corregir imperfecciones y brotes y cicatrices de acné, por su acción antibacteriana. Por otro lado, si el tratamiento se destina a atacar fuertemente los signos del envejecimiento, el retinol retinoato es el más recomendado por su acción más concentrada. Sin embargo, siguen siendo el retinol y el ácido retinoico los más usados frecuentemente en la cosmética comercial.

Los 3 beneficios principales de la vitamina A para tu piel

Podemos resumir en 4 los beneficios principales de los retinoides en tu piel:

    • Alisamiento cutáneo: al activar la regeneración celular, la piel se hace más delgada y se vuelve más tersa.
    • Combate el acné: al desobstruir los poros, facilita la salida del sebo sin que se produzcan granos y, además permite que los tratamientos de control de grasa penetren sin problema para cumplir su función.
    • Actúa como blanqueador al inhibir la enzima que cataliza la producción de melanina. Por tanto, las manchas oscuras desaparecen.
    • Estimula la producción de colágeno y combate la oxidación de las células que se produce por acción de los radicales libres. Es decir, es un gran aliado en contra del envejecimiento.
    • Recupera la piel de los daños solares: algunos productos incluyen retinol palmitato en sus compuestos y fórmulas para cuidado de la piel después del sol.
¿Cuál es la concentración de retinol más adecuada para mi piel?

Es normal que te hagas esta pregunta. De hecho, cuando examinas la etiqueta de cualquier crema, suero o fluido con vitamina A como ingrediente principal, lo más probable es que veas un porcentaje en el mismo. La concentración adecuada dependerá de tu tipo de piel, tus objetivos y de si tu piel tolera rápidamente el ingrediente.

La incorporación del retinol a una rutina de belleza diaria debe hacerse de manera progresiva
¿Y si mi piel es sensible?

La vitamina A es adecuada para todo tipo de piel, pero acostumbrarse a sus efectos puede tomar tiempo, sobre todo a las pieles sensibles. Por esta razón, los expertos recomiendan utilizar el retinol de una manera progresiva. Comenzar con una concentración muy baja al 0.3% dos veces por semana aumentando un día más cada semana hasta hacerlo todas las noches. Posteriormente se puede pasar a productos con concentraciones de 0.6% o 1%.

¿A qué edad se debe empezar a tratar la piel con retinoides?

A partir de los 20 años se puede empezar a introducir retinoides en la piel con cremas de muy baja concentración. Luego de los 30, se puede aumentar la concentración para atacar directamente los signos del envejecimiento.

Para pieles maduras, la marca Vine Vera propone el  Resveratrol Pinot Noir Longevity Serum. Este poderoso suero combina la vitamina A en forma de Retinyl Palmitato,  la Vitamina C y su ingrediente estrella, el resveratol, para disminuir eficazmente los signos del envejecimiento.

Precauciones del uso de la vitamina A en la piel

Por supuesto, el uso de retinoides en la piel también tiene consecuencias y detractores:

  1. Prohibición cautelar para las mujeres embarazadas y en período de lactancia: se considera que, a altas dosis, los retinoides tiene un efecto teratogénico y podría producir malformaciones en el feto.
  2. Dermatitis retinoide: es quizás la afección más común cuando comienza a utilizarse cualquier tipo de retinoide de manera cutánea. Los síntomas son enrojecimiento, descamación y eritema. Se recomienda la suspensión inmediata del tratamiento y la visita al dermatólogo si los síntomas no desaparecen a los pocos días.
  3. Fotosensibilización: Las zonas tratadas se vuelven muy sensibles al sol, tornándose muy delicadas y fáciles de quemar con los rayos UV, además de mancharse. Por esta razón, algunos cosméticos recomiendan que sean usados de noche, y los que pueden usarse de día, deben acompañarse de protección solar SPF+50.
Durante el embarazo y la lactancia, los tratamientos cutáneos a base de retinoides y los suplementos alimenticios de vitamina A están prohibidos.

Cómo incorporar el retinol en la rutina diaria de belleza

  • Limpiar la piel con un producto acorde a su tipo y secarla suavemente al aire o con una toalla de algodón exclusiva para ello.
  • Aplicar una crema hidratante que compense la posible resequedad inicial que se producen las primeras semanas de contacto con los retinoides.
  • Aplicar el producto con retinol en las noches. Empieza con una porción no más grande que el tamaño de un garbanzo y evita el contorno de los ojos y la boca. Si el mismo fuese seguro para usar de día, combinarlo con Vitamina C y protección solar SPF+50, es altamente recomendable.

Evita empezar o continuar un tratamiento con retinoides si:

  • Tu piel se encuentra irritada
  • Sufres rosácea o dermatitis
  • Acabas de depilarte
  • Vas a tomar el sol. Durante las vacaciones es mejor dar un respiro a este tipo de tratamiento.

Los retinoides en tratamientos profesionales

El peeling químico o exfoliación química con ácido retinoico es uno de los tratamientos estrella tras la llegada del otoño.

Este tipo de tratamiento debe ser aplicado con un profesional para poder garantizar resultados y un seguimiento de las posibles reacciones de la piel.

El ácido retinoico suele utilizarse en combinación con otros ácidos como el ácido glicólico y el ácido láctico, en proporciones distintas según lo considere el profesional. Se utiliza en peelings superficiales para tratar principalmente cicatrices de acné, eliminar manchas y mejorar el estado general de la piel.

La duración del tratamiento varía entre 10 y 60 minutos, según las necesidades de cada caso. Las sustancias exfoliantes se dejan extendidas sobre la piel por el tiempo estimado y luego el profesional procede a retirarlas.

Las pieles con soriasis y rosácea no deben someterse a este tipo de exfoliación profesional.

Es normal experimentar enrojecimiento y descamación hasta 3 semanas después del tratamiento. A partir de entonces la piel comienza a mostrarse renovada y mucho más saludable.

La piel debe ser extremadamente protegida del sol en las semanas siguientes al tratamiento con filtros solares físicos de SPF +50 y pantallas totales como gorros, sombreros y parasoles. De esta manera se evita la aparición de manchas sobre la piel recién recuperada.

Si quieres extender la información acerca de las vitaminas indispensables para tener una piel radiante, te invitamos a leer el post de Vine Vera sobre las 7 vitaminas para la salud de tu piel.